← Todas las noticias
Reino Unido Carrera Estetica Magazine

John Frieda, ícone de la barbería internacional, muere a los 75 años

El estilista británico y empresario falleció el 3 de noviembre. Su trayectoria marcó la historia del sector con salones icónicos y una filosofía centrada en el servicio al cliente.

Foto: Estetica Magazine

La comunidad internacional de peluqueros se despide de John Frieda, el renomado profesional británico que falleció a los 75 años. La noticia fue confirmada por su equipo el 3 de noviembre, destacándolo no solo como un ícono de la profesión, sino también como un mentor inspirador para todos aquellos que trabajaron a su lado.

Nacido en 1951 en una familia de profesionales del sector, Frieda inició su carrera en el salón de su padre antes de formarse bajo la guía del legendario Leonard of Mayfair. En 1976, abrió su primer establecimiento en Londres y creó el famoso corte Purdey para la actriz Joanna Lumley, que se convirtió en un fenómeno de la moda. Entre sus clientes estaban figuras icónicas como la Princesa Diana, Twiggy, Madonna y Nicole Kidman.

A finales de los años 80, se mudó a Nueva York, donde vivió durante aproximadamente 12 años. Fue en ese período cuando desarrolló gran parte de su imperio empresarial, creando su propia marca de cuidado capilar y abriendo salones en Manhattan y Los Ángeles.

Además del éxito comercial, Frieda defendía la excelencia técnica y el desarrollo del equipo. En una de sus últimas entrevistas, concedida al British Beauty Council en junio de 2026 para celebrar los 50 años de su primera tienda, destacó la importancia de entender la barbería como un servicio a los demás.

Según el profesional: "si tienes un cliente frente a ti, en lugar de pensar en el dinero o en lo que estás ganando al cortarle el pelo, piensa solo en la acción. La recompensa es darle el mejor corte de su vida". Esta visión resume la esencia del legado dejado por uno de los mayores nombres de la historia de la profesión.

Para quienes trabajan con barbería, la trayectoria de Frieda sirve como ejemplo de cómo la combinación entre técnica pulida y una filosofía humanizada puede transformar un simple servicio en una experiencia memorable.

Redacción BarberRicci, con información de Estetica Magazine.

Compartir en WhatsApp