Avilés vive un boom en barberías masculinas con la frecuencia de corte reducida a dos semanas
En Avilés, España, el aumento de la preocupación de los hombres por su imagen impulsó el sector. Los jóvenes ahora buscan cortes cada quince días o menos.
En el centro de Avilés, en España, el panorama comercial ha cambiado significativamente en los últimos años con la proliferación de establecimientos orientados al público masculino. Lo que antes era un servicio esporádico se ha convertido en una rutina frecuente para los jóvenes, reflejando una transformación profunda en los hábitos de belleza masculina.
Los profesionales locales señalan que el cambio es evidente: mientras que antiguamente los hombres visitaban al barbero solo cada tres meses, hoy la frecuencia estándar entre los más jóvenes ha caído a quince días. Algunos clientes llegan a volver semanalmente, lo que garantiza una ocupación constante en los salones y atrae nuevos emprendedores al sector.
Entre los responsables de este movimiento, destaca la presencia de jóvenes inmigrantes, especialmente latinoamericanos, que trajeron técnicas y un nuevo enfoque para el mercado local. Juan Daniel Quiñones, de Kritical Barber Shop, observa que esta generación busca activamente referencias y llega con ideas claras sobre el corte deseado, demostrando un interés activo por su propia apariencia.
Jonathan Marchán, propietario de Mad Men Barber Shop, atribuye este fenómeno a un cambio generacional. Relata que los clientes mayores tienden a pedir siempre el mismo estilo tradicional, mientras que los jóvenes utilizan terminología técnica y especifican exactamente la imagen que quieren, algo que sorprende incluso a sus acompañantes.
El papel de las redes sociales también se cita como un factor determinante. José Manuel Pérez, de Miranda Barber Shop, recuerda que la popularización del concepto de hombre vanidoso comenzó a ganar fuerza hace décadas, pero fue consolidada digitalmente. La pandemia, según él, sirvió como punto de partida para el crecimiento definitivo de la industria.
Con esta nueva dinámica, las horas pico dejaron de ser solo los viernes y sábados. Los establecimientos reportan un movimiento intenso todos los días, confirmando que la barbería dejó de ser un lujo ocasional para convertirse en una parte esencial de la rutina de autocuidado masculino en la ciudad.
Redacción BarberRicci, con información de La Nueva España.